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jueves, 23 de mayo de 2024

Toros en Baitoa

                                                                  La sangre

(Un viejo artículo del 2020)

By: Ramon Felipe Nunez

En esta época de encierros de pandemia me he dedicado a leer nuevos libros y repasar alguno que otro cuyo contenido ha dejado de serme familiar..

 Por casualidad mientras releía de "Cuentos Escritos en el exilio" de Juan Bosch la narración que tiene tiene por título "El Funeral", vinieron muy frescos a la memoria recuerdos de hechos que en mi niñez fueron muy frecuentes. Me refiero a la reacción de toros y vacas cuando sienten el olor de la sangre de uno de sus congéneres.

  Para que nos podamos ambientar debo recordar que la obra de Bosch a que hago referencia con un resumen.

  Es así.

  Cuando se inicia la época de lluvía en una región de pastizales, que podemos adivinar en la cercanías de la Vega, el dueño de una manada de vacas lechera ordena trasladar las mismas al potrero cercano a la vivencia familiar. De tal traslado que se debe efectuar queda exento el toro, que asumimos es el semental de la manada.  Este toro se rebela, vuela cercas, rompe alambradas y agrede a todo el que se le acerca, pues añora estar en compañia.

  Siendo el dueño de la finca uno de los agredidos, en un acto irreflexivo le mata en medio de la carretera y en ese lugar se le desuella y se aprovecha su carne.

  De manera inexplicable para el autor alrededor de este lugar se van concentrando todo el ganado de sitios cercanos y lejanos, que mugiendo y escarbando el suelo expresan su rabia y dolor por la muerte de uno de los suyos. El espanto y terror de los seres humanos es indescriptible, pues evitan los alrededores de la concentración de todo ese gran ganado rebelde. Según el narrador tal concentración se prolongó por varios días.
 
   Asumo que el titulo de la narración es "El Funeral" y no "La Sangre", por el hecho que el último es el nombre de una novela conocida. Igualmente asumo que el hecho que dió origen a este cuento de Juan Bosch no lo conoció el autor sino por la narración de terceros como podré demostrar por unas consideraciones que hago sobre mi lar nativo.

  Veamos.

  Los que conocen algo del pasado de Baitoa, sabrán que fue esta comunidad enriquecida principalmente gracias al tabaco. Ese cultivo, como sabemos, podía dar sustento a una familia que poseyera al menos 4 tareas de tierra, pero al mismo tiempo daba lugar a degradación del medio ambiente manifestado principalmente en la desaparición de arroyos y cañadas, pues nuestros padres nunca se les ocurrió proteger la sombra de las plantas generados de agua y sombras, enemiga mortal esta última del tabaco. El tabaco, y las leyes de lugar y la  eliminación de alambiques, se tragó a la caña de azúcar que en  en cierta medida llevaba prosperidad a toda la zona de la Lima y López.

  Igualmente sabrán que nuestros ancestros, dada la abundancia de agua y pastos, acostumbraban a tener alguna pequeña manada de vacas lecheras que podían suministrarle algunas pequeñas entradas por la venta de la leche. Nuestra Baitoa, fue primero ganadera y luego tabaquera.

 Jamás se despachaba la leche que se producía en Baitoa hacia Santiago donde pudo tener un mejor y estable mercado. Sin embargo este era el accionar de los ganaderos de Lopez, como los Fernández y Julio Pérez y su descendencia, que hasta el día de hoy mantienen esta actividad.

  Si nos remontamos a los finales de los años 40 del siglo pasado, es decir hace unos 80 años, se puede compilar una pequeña lista de familias baitoeras que tuvieron sus pequeños hatos.   Enumero: Bartolo Pérez, los hermanos Marino, Amable, Neno Núñez, Daniel Fernández, Toño Núñez, Juan Plasensia, Primo Núñez. Todos los antes nombrados no tendrían más de 25 vacas. Una excepción lo era Moncito Fernández pues es posible que poseyera mas de 80 unidades. Logicamente los antes mencionados son los que recuerdo, pero hay más. Especialmente en la Zanja y López.

  Sabemos que se tuvo  carnicería en Baitoa desde al menos principios del siglo pasado. Se tenía expendio de carne en la misma de una manera regular. La regularidad en el expendio de carne hacía innecesario el uso del fotuto para anunciar la disponibilidad de la misma. El sonido grave del fotuto siguió siendo costumbre hasta muy entrado el siglo en gran parte del país, no así en Baitoa.

   Conocimos el fotuto, eso si, pero dándole otros usos.

  La carnicería, por lo menos en época del gobierno de Horacio Vásquez,  estuvo situada en lo que es hoy la entrada del puente que cruza el arroyo Baitoa,  en terrenos de Jesús María Fernandez. Luego se trasladó al lado de nuestra vivienda familiar.

 Las sequías, como sabemos, siempre han representado un incoveniente en la producción ganadera. Por ejemplo la sequía de 1914 fue tan fuerte que, por lo menos en el caso de Elías Núñez, se trasladó el ganado a las cercanías de Bonao. Igualmente la llamada sequía del centenario, año 1944, dejó por muchos años tristes recuerdos en la comunidad. Las sequías podían forzar la venta del ganado de forma no planificada.
 
 Hoy sabemos que la intervención humana en el medio ambiente de nuestra zona ha incidido en la desaparición de cañadas y riachuelos. Pero, adicionalmente, el fenómeno de El Niño ha sido responsable de las periódicas sequías que ha tenido el país. Adicionalmente tómese en cuenta que hasta hace  50 años el país conocía dos estaciones en el año: la de lluvía que se alternaban con las estaciones de sequía.

  Así como mayo era el mes de las lluvias más tormentosas del año y de los correspondientes desbordes del Arroyo de Baitoa, febrero y julio eran meses de estiaje.

  Los que tenemos cierta edad tenemos el recuerdo de que durante los últimos dos  meses antes mencionados  llegase desde la dirección del poblado o de la Lima en las tarde se arriase el ganado hacia el Arroyo para que saciase la sed. La vista de 20 a 50 unidades al mismo tiempo no eran raras.

  Sin embargo, por razones sanitarias,  en el año 1953, se construyó un lugar,al otro lado del Arroyo de Baitoa , para el sacrificio exclusivo del ganado vacuno . Se buscaba con la construcción de un profundo hoyo, donde se depositaba la sangre del animal, eliminar el derrame de la sangre en la corriente de agua.

  El resultado de tal medida es que era un tanto punzante el olor de la sangre para los humanos. Ya nos podemos imaginar que tan incitante podía ser para el ganado vacuno que descendía al Arroyo.

 Los que no han leído el cuento de Juan Bosch a que hice referencia al inicio de esta narración de seguro que pueden tener una medida de la misma cuando sentía el mugir de todo el ganado cuando sentía el olor de la sangre.

   Cuando tal cosa sucedía no era conveniente que nadie se acercase por el lugar.

  Los que conocimos la furia de toros y vacas en las circunstancias narradas no podemos sino sentirnos como protagonistas en la narración "El Funeral" de Juan Bosch

viernes, 1 de septiembre de 2023

La Sociedad Ecológica de Puñal denuncia vertedero de Baitoa.

Llama a la atención de la autoridades de Baitoa y del Ministerio de Medio Ambiente, ante el gran incendio que se generó en el vertedero de esa de Marcación, a  cielo abierto.

Está situación genera grande contaminación y afecta varías comunidades entre ellas Sabana Iglesia, Janico y otras comunidades aledañas.

Este vertedero a cielo abierto, genera gases que afectan el aire y la atmósfera , también contamina las aguas subterráneas por el Lixiviacion y  perjudica la salud de los comunitarios.

Es hora de que el Gobierno y el ministerio de Medio Ambiente, tomen acción para buscar soluciones de carácter de urgencia.

domingo, 5 de diciembre de 2021

MIREN LO QUE SIGUE EN BAITOA..

Seguimos Avanzando poco a poco, en esta ocasión se abre oportunidad para quien este buscando un Rincon tranquilo y exclusivo.
En el sector La Cruz Roja en el centro de Baitoa esta la oportunidad que usted estaba esperando, ahora puede adquirir su solar para que haga la casa de tus suenos, en un lugar unico y privado, ya Yo tengo el mio, asi que apúrese que quedan muy pocos disponibles.

Para información llame: 809-798-8713

lunes, 22 de marzo de 2021

Sectores de minoria se niega a progreso de Baitoa..


Esta es la primera vez que me refiero a este tema en específico y volvería hacerlo si fuera necesario.

En los pueblos pequeños como el nuestro es común que cuando uno tiene una visión se le trate de opacar diciéndole soñador y no es que sea malo eso, pero es el término con acento despectivo que usan,  como ejemplo debo irme para finales de los anos 80s cuando un grupo reducido de jóvenes baitoeros compartimos una misma visión y años más tarde fue una realidad palpable por todos,  he ahí un distrito municipal,  he ahí teléfonos, etc.etc..

La fe y las  luchas son las que ayudan a los visionarios alcanzar lo deseado, esas cosas que parecen pequeñas pero que después se convierten en las más grandes.

Tengo una amiga desde la adolescencia o quizás desde un poco antes,  esta ha sido una persona con mucha visión desde niña 👧 con muchas cosas importantes he imaginables para cualquier persona común,  en su mente hay metas que de realizarse, todas marcarían sin lugar a dudas un antes y un después en nuestro recordado y añorado pueblo de Baitoa, ella ha puesto todo su empeno en lograr realizar un proyecto de varias etapas  que a la larga traería progreso a nuestras familias, pero no es fácil con la clase de gente que rodean a uno en Baitoa, han tratado de ponérsela difícil, y no es nada nuevo porque todas las cosas buenas que se han conseguido alla es rompiendo brazos, a esos que terminan siendo los mas beneficiados al lograrse, cosas que no han dejado que nuestro pueblo progrese, la verdad es que a Baitoa se le ha hecho muy difícil progresar, pero ahora hay una oportunidad y QUEREMOS HACERLE UN LLAMADO A ESAS PERSONAS, ELLOS SABEN QUIENES SON, SABEMOS QUIENES SON, que se echen a un lado porque nada de lo que puedan hacer lograra echar hacia atrás esta meta, lo que ustedes no pueden hacer porque no tienen como, dejen que otro lo haga tranquilo, dejen al que quiere hacer las cosas que se necesitan para bien de la mayoría..

domingo, 23 de febrero de 2020

BAITOA, PUÑAL Y CANABACOA, EN EL CENTRO DEL CIBAO

POR TEÓFILO LAPPOT ROBLES
Envia; Alfredo Matias
Baitoa es uno de los municipios que integran la provincia Santiago, en el centro de la región del Cibao. Su historia como población se remonta a los tiempos coloniales.
Ese municipio está enclavado en una zona de relieve montañoso, eso dicho aunque su nombre original era La Sabana, pues luego de la desaparición de los indígenas que por allí vivían varias familias españolas fueron asentadas en una planicie cercana a la cuenca del río Yaque del Norte, en su paso por ese territorio.
Desde el siglo XVIII Baitoa era gran productor de tabaco, compitiendo con otras comunidades donde todavía esa planta tiene una incidencia económica importante.
Con el paso del tiempo la producción de Baitoa se fue reduciendo al cultivo de diversos tubérculos y musáceas. Todavía se ven allí de manera preferencial plantaciones de yuca, plátanos y guineos.
Una empresa cementera que tiene parte de sus intereses dentro de esa demarcación deja escasos beneficios económicos al municipio y, en cambio, provoca un pasivo ambiental cuyos efectos son visibles tanto en el cambio de la geografía, con el derrumbe de promontorios para utilizar la caliza como materia prima, así como en la contaminación que afecta a las personas y la floresta.
Sus habitantes se han caracterizado siempre por ser batalladores en pro de bien común y han realizado múltiples jornadas de lucha para que su pueblo escale posiciones en la distribución política y administrativa del país. No ha sido fácil, tal y como se comprueba en su historial de reivindicaciones, desde que era un simple paraje hasta alcanzar su actual condición de municipio.

Baitoa fue declarado Municipio en virtud de lo dispuesto por la Ley 69-13, promulgada por el Poder Ejecutivo el 10 de mayo del año 2013.Su contenido contiene una serie de motivaciones para elevar de categoría el entonces distrito municipal del mismo nombre.

Dicha decisión fue objeto de una serie de controversias entre autoridades y munícipes de pueblos cercanos que alegaban que les sustraían parte de sus territorios y se rompía el equilibrio económico de la zona.
Probablemente las protestas causadas en los contornos de Baitoa provocaron cierto aceleramiento en la creación de una ley, que entonces estaba en embrión, sobre el ordenamiento territorial del país.
En los conflictos territoriales aludidos se incluían comunidades de la parte oeste de la provincia La Vega, el municipio Puñal y el distrito municipal Guayabal. Las aldeas llamadas Peladeros Arriba y Abajo eran parte del centro de la disputa. No dejaba de haber en eso un cierto sabor a surrealismo caribeño.

En el texto legal de su fundación se especifica que Baitoa es una comunidad que, al margen de su cercanía con la urbe de Santiago, goza de una serie de infraestructuras sociales, culturales, deportivas, económicas y religiosas que le permiten valerse por sí misma para avanzar hacia metas mayores.

Para la creación del municipio Baitoa el Congreso Nacional hasta invocó el Informe de la Comisión Internacional para el desarrollo estratégico de la República Dominicana (2010-2020), preparado en 116 páginas de intenso contenido por un grupo de personas bajo la coordinación del famoso economista, ensayista y escritor francés Jacques Attalí, el mismo que ha creado instituciones sin fines de lucro que han sido de gran alivio para zonas deprimidas del mundo, como la Acción Internacional contra el hambre.1

El artículo 4 de la mencionada ley dispone que el poblado Baitoa, como cabecera del municipio homónimo, está acompañado por las secciones La Jagua, Los Ciruelos, López, San José Afuera, San José Adentro, La Lima y Baitoa Central.2

También forman parte del municipio Baitoa decenas de parajes, entre ellos El Callejón de Guano, La Estancia, Los Campeches, La Colmena, Los Indios, Yabanal, La Lomita, El Jagüey, Loma Quemada, El Paraíso, Cañada Bonita, etc.
Mas en enlace/

Origen del nombre Baitoa

jueves, 22 de agosto de 2019

Hospital de Baitoa en estado de emergencia

Baitoa, Santiago.
La Unión de Organizaciones Comunitarias de Baitoa denunció ayer que el Hospital Municipal Antonio Fernández, de esta localidad, se encuentra en un verdadero estado de emergencia debido a la carencia de personal médico y de enfermería, así como del laboratorio, de los rayos X y de la seguridad, entre otras necesidades. 
La institución dijo que a toda esa problemática se añade también la falta de personal de limpieza, de cocina y de lavandería. En materia de equipamiento el Hospital Municipal Antonio Fernández carece de electrocardiógrafo, sonógrafo, máquinas de hematología y química, chasis para la máquina de Rayos X y una ambulancia. 
Señala también que las especialidades médicas requeridas corresponden a las de pediatría, cardiología y geriatría, así como internistas y de cirugía. 
La entidad, que aglutina a más de 20 organizaciones comunitarias, juveniles, religiosas y de servicios, demandó al Servicio Nacional de Salud (SNS) prestar atención a la problemática que atraviesan y designar al personal médico y los equipos para que en el Hospital Municipal de Baitoa se puedan prestar servicios de calidad a la población.
Mas en: https://hoy.com.do

lunes, 8 de octubre de 2018

Recordando el Arroyo de Baitoa.

Por: Ramón Felipe Núñez 
Cuando me traslado de Santiago a Baitoa soy muy quisquilloso en precisar que subo hacia Baitoa, contrario a la forma en que lo hacen algunos baitoeros y todos los extraños cuando realizan igual travesía. Me expreso de tal manera porque se que Santiago está situado a 86 metros sobre el nivel del mar, mientras que Baitoa se encuentra a 180 metros sobre el nivel del mar. Luego haciendo el mencionado trayecto se sube 100 metros a pesar de la sensación que nos da cuando llegamos San José Adentro y tomamos la gran bajada de los Limones (antiguo kilométro 3)

  El arroyo de Baitoa que nace en la loma del Toro Cenizo, en las cercanías de Mocán, desciende, me atrevo a afirmar unos 300 metros antes de llegar a su confluencia de lo que antes fue el rio Yaque. En otro lugar no se le llamaría arroyo, sino río, pero el Yaque velaba por su prestigio. De hecho he sido informado que hace tiempo el arroyo tenía un nombre, se le llamaba el Arroyo del Naranjo Dulce, pero por causas para mi inexplicables el nombre fu desapareciendo hasta convertirse con el nombre de Arroyo de Baitoa, a secas. Y quizá sea mejor así, por ser más descriptible para lugareños y extraños.

  Lo que no me extraña es la información en las narraciones de los que ya no están con nosotros es que desde la comunidad de la Capilla hasta el río el caudal era mucho mayor que el que hoy contemplamos. Fello Núñez acostumbraba a narrar que cuando llevaba una carga de víveres a su casa, las colocaba en una construcción hecha a base de yagua de palma a modo de bote y la arrastraba aguas abajo hasta que debía apartarse, camino a su casa, de estas aguas.

  Los recuerdos de mi niñez en el arroyo se despiertan de nuevo en estos momentos que se construye un puente más para facilitar el transporte a través de Baitoa. Y al hacer estas meditaciones revaloramos la importancia que el mismo tuvo en nuestra vida. Y su importancia no disminuye por la no potabilidad de sus aguas, pues el contenido de sales y el consiguiente sabor nos recuerda que unos millones de años atras nuestras lomas fueron parte del oceano y las aguas que alimentan el arroyo se mezclan con estas sales subyacentes en nuestras montañas. Y por tal motivo son de especial aprecio los escasos manatiales de agua dulce que alimentan el arroyo y que han merecido bendiciones religiosas.

  Pero tome en cuenta que el sabor del agua que tiene su origen en la loma del Toro Cenizo hasta que se une con el otro ramal es diferente. El agua es potable. Preferida por muchos agricultores sobre el agua del rio Yaque.

  En Baitoa hemos convivido con esta fuente de agua y de vida en su diversidad.

  Leyendo unas notas de Wendy Genao me di cuenta que esta valoración positiva de la convivencia de los baitoeros con el arroyo constato que el amor a esta fuente de vida no la hemos apreciado en plenitud.   Me encantó sobre manera leer como demuestra este amor a nuestro bien común.

  Aunque en esta líneas pienso mostrar las primeras impresiones que teníamos en nuestra niñez al observar sus vaivenes, crecidas y ocasionales estiajes y como influyeron sobre la mutación de la naturaleza.

 En esa época, mayo era un mes de lluvias muy continuas y tormentosas. Extraño era el día de ese mes que, en las primeras horas de la tarde truenos y relámpagos nos hiciera recordar que hay fuerzas de la naturaleza que se deben respetar pues el deborde del arroyo no perdonaba nada ni nadie que se interpusiera en su camino. Y cambiaba todos los planes.

  Si los días previos a mayo teníamos un remanso de aguas tranquilas pertubadas quizás por unas jaibitas que nadie hacia caso, unos pecesillos que llamabamos baitas y algún escazo croar nocturno de ranas y sapos . Todo cambiaba durante y después de las lluvias.

  Cuando las aguas se hinchaban desfilaban gruesos troncos y se sentía el movimiento de piedras al ser arrastradas aguas abajo. Pero en repetidas ocasiones llegué a observar burros y algún becerro que caían o se dejaban sorprender por el cauce violento. Es de señalar que la vivienda de mis padres permitía que estuviera en un palco delantero para observar el grandioso espectáculo.

  En mi casa siempre tuvimos mascotas. Los gatos necesarios para auyentar ratas y ratones. Perros como medida de vigilancia. Cuando comencé a tener conciencia de mi mismo recuerdo que teníamos un perro de nombre Yaqui. A propósito de este perro mi madre siempre narraba el siguiente incidente. Una tarde que no llovió en Baitoa, pero, se supo luego, en abundancia en sus cabeceras, hubo una crecida como nunca antes se había visto. El agua penetró en nuestro patio inundando el cuarto donde teníamos una ducha que se nutría del tanque de almacenamiento de agua lluvia la casa. El gato parece que no notó el cambio y se llegó a la orilla del gran caudal de agua y cayó en ella con el consiguiente peligro de muerte. Yaquí no dudó un instante y lanzándose al agua rescató a su compañero de hogar. Reitero que no vi el incidente, pero lo doy por cierto.

   La lluvia y el consiguiente rugir de las aguas en el arroyoi acompañados de ocasionales relámpagos podían continuar hasta avanzadas horas de la noche. Aumentaba el conciernto de ranas y sapos.  La comunicación era cortada hasta la mañana siguiente. Si alguién tenía tierras del otro lado del arroyo, o por otro motivo se encontraba del otro lado,  debía esperar hasta que las aguas se calmasen. No había alernativas.

   Lo seguro es que al otro día en la mañana el cauce se encontraba bastante disminuido y la turbidez del agua era ya mínima. Tales condiciones eran como la señal que la muchachada, entre los que me contaba, esperabamos para explorar los cambios realizados. Llegabamos e inmediatamente se volvían a colocar piedras en los pasos del arroyo. Y se saltaban por estos nuevos pasos. No olvido cuando una vez creo ver piedras colocadas e intento saltar a la primera piedra, pero esta da un salto. No, no era una piedra, era un sapo bogaert. El sapo corrió por un lado, yo pòr otro. Abundaban todo tipo de batracios después de la crecida en las margenes del arroyo.

   Pero la exploración de la muchachada se centraba en los charcos creados, las cuevas formadas por troncos y ramajes y los visibles cambios en el cauce del arroyo. Las cuevas eran importantes. En ella se refugiaban las jaibas que nos aprestabamos a atrapar.

  Los expertos enseñaban las técnicas. Recuerdo claramente que Faelo Pérez era experto entre los expertos. Cuando creí dominar la técnica hice mi primera captura de una pequeña jaiba con cachos no dignos de tomarse en cuenta y con valentía me lance a una segunda captura penetrando manos y brazos en una de estas cuevas. Pero en ese intento fue una jaiba de cachos enormes que me atrapó a mí. Cuanto sufrir, cuanto llorar. No sé porque razón se decidió por perdornarme este crustaceo monstruo. El caso es que aun observo una pequeña cicatriz en uno de mis pulgares y hasta el día de hoy les tengo respeto a las jaibas y sus afines. Tampoco disfruto de cualquier manjar preparado con las mismas. Sospecho que la agresión de esa enorme jabia reguló mi gusto.

  Pero lo que llamaba mi atención, porque nunca encontré una explicación aceptable,era la aparición de muchos, variados y comestibles peces, especialmente los que se refugiaban en los pozos que se formaban. Y atrapar los más preciados era una tarea de los jóvenes más crecidos y expertos, pues nosotros a lo más que llegabamos era a espantarlos y hacer que buscasen el camino hacia el rio Yaque.

   Debo hacer mención de un caso especial cuando se formo antes que un pozo una laguna formada en las tierras de Güide Pineda y que quedó separada del arroyo siendo alimentada por una pequeña fuente de agua. Pudimos ver abundante pescado en la citada laguna.  Decidieron unos jóvenes de la Jagua no atrapar los peces en esos momentos y darles tiempo para que crecieran algo más. Así se hizo. Pude observar cuando a modo de red se usaron sacos de yute que cumplieron su cometido.

   Como señalé estos peces sólo aparecián con las crecidas. Y la única explicación que he podido darle este fenómeno es que los peces se refugiaban en el arroyo para resqguardarse del mayor volumen y más potentes aguas del río Yaque.

  Fue por esa misma época que se desató una fiebre de oro alrededor del arroyo, precisamente después de las constantes crecidas de mayo. Una pequeña cantidad de mujeres, mayormente procedentes de La Zanja, se dedicaron a la actividad de remover las arenas del arroyo y lavar esta arena para obtener una que otra pepita de oro. La mayor eran jévenes armada con un machete, un jarro y una batea. Con los dos primeros instrumentos se excavaba en el cauce y con el jarro se vería el material extraído en la batea. Todo un arte eliminar arena y piedras y retener el oro. Las partículas extraídas se depositaban en un paño de tela. Al final del día se procedia a la venta. Esta última parte la recuerdo bstante bien proque mi padre era uno de estos compradores.

  De las expertas lavadoras de oro me llamó poderosamente la atención una de las más jóvenes por su gracia y belleza además de su destreza en el oficio.Su nombre Mariana Suriel,me aprece es su apellido, y yo la seguía observando donde se moviese con su trabajo. En esos menesteres también la conoció Eduardo, alias Tagoga, el hijo de Dolores, ya para esa época aficionado al alcohol. De Tagoga, lo saben todos en Baitoa, sólo se emborachó una vez. Y esa borrachera tuvo inicio en esa época y continuó hasta el resto de sus días. El caso es que me gustaba mirar hacia el fondo de los pozos que se iban realizando en el arroyo, especialmente si veía algun pescadito explorar el nuevo habitat. En una ocasión el borde de uno de estos tales pozos cedió y caí al agua. No sabiendo nadar aún, me estuve ahogando y tragando agua. Mariana rapidamente se lanzó a rescatarme y me tendió en una grama que crecía en la orilla y puso a secar mi ropa. Luego me llevó a casa. Mi madre y quien escribe le estuvimos siempre muy agradecidos, al extremo que se me permitía ir al arroyo solamente si Mariana estaba en las cercanías.

  Se descubrió entonces una veta de oro que corría desde se construyó el puente hasta donde se situaba el matadero. Y parece que la veta produjo una pequeña cantidad de pepitas de oro.

  Pero, así como surgió esta fiebre de oro, así desapareció. Mi interés,  y el de mis compañeros era seguir observando la fauna propia del arroyo.

    Sin embargo luego del asfaltado de la carretera Santiago-Baitoa, hablamos del año 1954 según mi memoria, se procedió a prolongar la carretera hasta la Cruz Roja, que incluyo la construcción del primer puente sobre el arroyo, y entonces tuvo lugar una pesca que también llamó mi atencion. Pero veamos los alcances de la obra realizada.

  Ya se había asfaltado hasta frente el cementerio la carretera Santiago-Baitoa. Se ampliaba, pues, Para comenzar se decidió cortar camino bajando desde el cementerio eliminando un monte de plantas de cabuya y construir un nuevo puente de madera sobre la cañada de Laura Franco y eliminar parte del cerro que bajaba de la vivienda de doña Quirina Pineda.

   La parte más importante del trayecto lo era la construcción de un puente, igualmente de madera, con soporte central clavado en medio del cauce del arroyo. La prolongación de la carretera del otro lado del puente implicaba el corte por medio de unos terrenos de mi familia. El tractorista se limitó a pedir que alguién informe a los dueños de esos terrenos que se procedería penetrar con el tractor por esa parcela. 

  Estaba yo presente, cuando hubo tal anuncio,  y corrí hacia mi casa para informar a mi padre de lo que estaba por ocurrir. Se desmontó la alambrada pues. Recuérdese que en esa época no sólo no se informaba con anticipación de la expropiación de terrenos para la construcción de una obra pública, como tampoco se compensaba monetariamente por la pérdida incurrida. La adecuación de los títulos de los terrenos, si se hacía, corría también a cargo de los afectados. Logicamente tal cosa no se hizo.

  Y ahora voy al incidente pesquero.

  El tractorista decidió un buen día dar mantenimiento y limpieza a su aparato en medio del arroyo. Pero antes para entretenerse decidió represar el arroyo un poco más arriba de donde se construiría el puente. Se formó un gran charco que practicamente dejo sin agua todo el cauce hasta el rio. Jóvenes y adultos recorrieron ese trayecto y lograron atrapar algunos peces que nadie se explicaba donde pudieron haber estado ocultos.

  Pero en el lago de la represa formado algunos jóvenes, justo antes de que el tractorista dispusiera la remoción del muro de contención vieron el movimiento de un pez y rapidamente atraparon una anguilla de considerable tamaño. No estuve presente al momento de la captura, pero si vi cuando se llevaron el trofeo camino a la Jagua para una sabrosa cena.

  El primer puente sobre el arroyo tenía como hemos señalado un soporte central no encadenado a roca alguna y con zapata de dimensión, se demostró luego, muy pequeña. Ese primer puente no resistió los embates de las primeras lluvias de mayo. Se repitió el proceso de reconstrucción del puente con zapatas más geusas y pesadas y el arroyo acepto el reto y ganó la pelea. 

   He tratado de confirmar con algunos baitoeros cuantas veces fue destruído el puente. Según mis recuerdos se reconstruyó el puete tes veces y antes de la última vez sirvió la viga central llegó a servir de presa con algunos troncos que no pusieron seguir aguas abajo. El agua tomó entonces el camino de la vivienda de Alsacia.

   Es bueno recordar que el cauce del arroyo sufrió cambios por el año 1960. Y es, si sólo nos fijamos el trayecto desde la Jagua hasta el río Yaque, el único cambio que yo recuerde.

  Desde lo que entonces conocíamos como la Jagua abajo, especificamente desde un chiquero situado frente a la casa de Bartolo Pérez el arroyo seguía su curso bordeando un pequeño barranco donde estaba situada la casa de Ovidida Vargas. Dicha pequeña barranca de no más de dos metros de altura estaba protegida por matas de mango. En ese punto doblaba el arroyo en ángulo recto hasta llegar donde hoy se construye el puente. Frente a la cañada de los Valerios se encontraba la parcela de Güide Pineda que cálculo en menos de diez tareas. Una tierra muy fértil sea dicho de paso, pero no tenía protección arborea. Si partimos de la cañada antes mencionada y el camino de la Jagua se cruzaba el arroyo y se tenía un terreno que bordeaba los terrenos de Güide y cruzaba una montería un tanto espeza en la rama de cuyos árboles eran visibles abundantes nidos de ratones. Se cruzaba el arroyo y se volvía a cruzar frente a la casa de Sebastián Núñez y se engarzaba con la carretera. Del lado derecho del arroyo se tenían los terrenos que en esa época pertenecían a Marinito Núñez, donados por su abuelo Leopoldo, y con el tiempo pasaron a ser propiedad de Elvis Núñez.

  A incios de los sesenta una primera crecida del arroyo decidó tomar el camino más corto hacia el lugar donde se había construido el puente atravezando los terrenos de Güide dejando como regalo un manto de cascajo y allí se estableció una cancha de beisbol para Baitoa, aunque Güide siguio cultivando un área muy pequeña que no fue tan fuertemente afectada. En sucesivas crecidas el arroyo tomo el curso actual por esta parte y con ello desapareció la mencionada cancha de beisbol. "The Lord giveth, the Lord taketh", dijo el señor arroyo. 

  Este cambio del curso del arroyo no disminuyó el cambio de altura y el punto de construcción del puente.

  Y por donde antes se pavoneaba el arroyo se erigieron viviendas y otras construcciones. Hoy a esta área habitada se le conoce como Jagua Abajo. Tiene la habitación humana allí al menos 40 años. Hasta el día de hoy se ha tenido suerte.

  En la época de la construcción del puente fue que por primera vez me aventuré más allá de Arroyo Arriba buscando hacia la Capilla la fuente inicial del arroyo.  Tal fuente como la esperaba no existe por ese camino, sino múltiples cañadas que, para Agosto ya estaban secas. El agua aparece y desaperece en un cauce mayormentge seco.  Por lo general los que tomaban la iniciativa para realizar esta exploración eran los dos Sergios García, el de Tito y el de Titín. Pero ellos estaban más interesados en marotear que examinar el arroyo. Pero yo había visitado esa fuente por otra vía

  Jamás se nos ocurrió tomar el camino de Guadarraya hacía Mocan donde se tiene la fuente permanente de origen del arroyo.


  Fue entonces que me animé a regresar a la fuente del arroyo en la Loma del Torro Cenizo para descender siguiendo el curso de las aguas. El camino tomado, el que siempre había usado, era subiendo por los Callejones de los Sánchez y llegar a lo que durante algún tiempo fue la residencia de Abraham Núñez hace cerca de 100 años. Tengo entendido que nunca más hasta el día de hoy se ha tenido vivienda humana en esas lomas. Y les aseguro no hay zona más agradable en Baitoa, pero espero que por el bien del arroyo no se le ocurre a nadie más vivir en ese paraiso.

   Fueron esas lomas por la mayor parte de su extensión y el tiempo dedicadas a la ganadería y en menor medida al tabaco por parte de los baitoeros. Por Baiteros menciono a los Núñez de mi familia, a Daniel Fernández,  a Sinencio Pérez que tuvieron un pacto no escrito de conservar los bosques que bordeaban enl arroyo en toda esta área. Pero las familias que conozco como los de Justo García y los de Toño García, familiares ellos, de Mocán eran más protectores que los baitoeros. Lo juro que es así. Y a pesar de que todos eran en mayor o medida tabaqueros, que son por su naturaleza depredadores innatos, se mantuvo allí conservando la vida del arroyo.

  El caso es que hice el recorrido, en más de una ocasión, teniendo por sola compañia al perro que teníamos entonces en casa. Duque era su nombre. Duque no me permitió en ningún momento disfrutar del caño de Julia. Mi certeza de que nos acercabamos al cauce proveniente de la Capilla, cuando después de tanta tranquilidad y paz en todo el recorrido sentía la voz humana generalmente pronunciando más de una soez maldición, me decía llegué al inicio de un recorrido aburrido. 

  Sin embargo, debo confesar que un hijo, no residente en Baitoa, de alguno de los antes mencionados dueños de terrenos en la Loma se dedicó de manera ilegal y oculta a talar cahobas y robles del área antes mencionada para su posterior venta. Cuando una noche de 1982 se sintió un jinete que recorría el arroyo de manera furtiva hacia Baitoa, Elvín Núñez le lanzó un rayo de su linterna para identificarle el jinete trató de ocultar su rostro. Elvín Núñez lo reconoció. Y relacionó su trotar por el arroyo a las actividades antes mencionadas. Fui testigo, pues estaba sentado en la galería de la casa de doña Alsacia en compañia de la muchachada del lugar.

  Precisamente les interrogaba sobe uno de los cambios que había notado en la vida del arroyo. Ya se notaba pescados diferentes a las raquíticas baitas que conocíamos anteriormente. Los chavales que estonces recorrían el arroyo y me traían recuerdos de mi niñez, los veía imnprovisando anzuelos y otros aperos de pesca, cosa desconocida en mi época.

  Recuerdo que en 1982 Cesar Pérez comenzaba su actividad de crianza de cerdos en las cercanía de la salida de la mentada cañada de los Valerios. Todavía era muy intensa el envío delos excrementos de las piaras hacia el arroyo. Pensaba que quizá los restos del alimento de los cerdos, y talvez, el pequeño flujo de excrementos alimentaba a los peces. No tomaba, entonces, en cuenta que ya construida la Presa de Taveras y eliminado el rio Yaque en área de Baitoa los peces econtraban mejor refugio en el arroyo que antes desdeñaban.

  Pero a medida que aumentó la actividad de crianza porcina hasta el momento que la contaminación ambiental se hizo pertubadora tanto en el aire como en el agua del arroyo, esta fauna piscícola que tanto admiraba desapareció de nuevo.

  En 1982, o unos años más adelante, se construyó, unos metros aguas arriba del puente, un baden. 

  En el día de hoy, año 2018, se procede a construir un nuevo puente sobre el arroyo. Y del lado sur se constuyen unos gaviones antes no existentes.

No sé que será del arroyo sino resarcimos los daños que le hemos hecho. Los recuerdos de mi niñez los quiero conservar en estos escritos y deben servir de indicación de lo que debimos haber hecho y las tareas que nos quedan pendiente. 

domingo, 20 de mayo de 2018

Milagros en Baitoa

Por: Ramon Felipe Nunez
El tema central de esta anécdota se sitúa, en el tiempo,  a finales de los años ochenta del pasado siglo. Para nada quiero mencionar por nombres propios a los protagonistas de la misma. Sólo quiero mostrar la bondad que siempre ha estado pesente en nuestros baitoeros y como esa bondad les permite recibir los milagros más insólitos.

 Pero antes de la anécdota  debo trasladarme a New York de principios de los años sesenta cuando viví en la gran urbe en la casa de mi tió político Mendo Pineda, en la calle 47 número 427,  entre avenída septima y novena de Manhattan.

  Como sabrán los que conocen de la emigración de baitoeros hacia esa gran urbe tío Mendo, después de casarse en 1922 y explorar el mundo laboral y de negocios en Baitoa y algunos lugares extremos del país tomó, después de consultar con el primer emigrante de nuestro entorno cuando regresó de visita  a su lar, López, sobre la vida en la gran urbe. Y tío Mendo tomó la gran decisión. 

  Con el primer emigrante me refiero a Julio Genao de López, del cuál algunos baitoeros me han dado referencias, pero no del mecanismo que usó para emigrar en 1917, ni las causas que impulsaron tal medida.

  Tio Mendo Pineda y tío Marino Núñez emigraron en 1925. Viajaron en caballo hacia Santiago, de aquí tomaron el tren hacia Puerto Plata y de ahí en barco  impulsado por turbinas de vapor hacia New York, en un viaje de tres días. Sea dicho de paso, tío Marino no informó a persona alguna de su entorno, ni a esposa ni a padres, sobre su nuevo destino.

  El caso es que después de estos dos aventureros, otros baitoeros tomaron este camino. Es que la intervención norte-americana impusó el temor real a la bota militar y a sus medidas económicas y decidió la conformación de esa primera emigración.

    Ya para los años cincuenta quedaba una colonia de baitoeros de un poco más de veinte personas todos ellos relacionados por lazos familiares. La mayor parte tomó partido por el anti-trujillismo en lo que a política criolla respecta. Pero no conozco de alguno que no tomara el camino del partido Demócrata de la Federación Norte-americana. Aunque era un niño cuando viví en la gran urbe pude observar no sólo el modo de hacer política de los dirigentes del partido del burro, sino, además, del entusiasmo conque los baitoeros respondían a los llamados a votar, y participar en sus actividades, hechas por los dirigentes del partido Demócrata.

  Esa simpatía política se manifestaba porque en cada casa se podía encontrar alguna foto de Franklyn Delanore Roosevelt. junto a alguna llamada pin-up de la segunda guerra mundial. Fue todo un nuevo ambiente para mi.

  Con el tiempo, a partir de principios de los años 70 algunos de esos emigrantes les tocó pensión y algunos regresaron a Baitoa para morir, de ser posible, en el lugar que los vió nacer. A la vivienda que construían y en la cual residían no faltaba la imagen de Frabklyn Delanore Roosevelt y, supongo que por razones de equilibrio, se tenían algunas litografías artísticas. Especialmente la imagen de la bella  Mona Lisa  del inmortal Da Vinci.

  Yo visitaba, y conversaba largamente, con uno que otro de estos pensionados. Me interesaba por escudriñar las razones que los motivó en ser pioneros en la emigración hacia el norte.

  Uno de estos familiares contrató una pareja de jóvenes esposos para que le ayudasen en tareas del hogar. Me refiero a atender la cocina y realizar una que otra tarea agrícola.

   Pues bien, una noche era tan amena la conversación con uno de los antes mencionados familiares que me quedé más tarde  en la noche de lo que acostumbrabamos. Fuí conciente de la hora, no crean que el reloj marcase más tiempo del que rondada las 10:00 de las noche, cuando la pareja de jóvenes esposos pidieron permiso para retirarse a dormir, pero creí conveniente dar por terminada la conversación.

  Sin embargo, mi familiar me dice en voz baja  y con algo de malicia: "antes de irte observa discretamente en que se entretienen en estos momentos esos muchachos". Sin penetrar a la sala observé furtivamente que los jóvenes baitoeros se encontraban en proceso de dirigir sus oraciones nocturnas a la imagen de la Mona Lisa. Nada digo y calladamente me retiro.

  Esperé una semana antes de saciar mi curiosidad. Les tenía, y les tengo mucha confianza, a los entonces jóvenes en cuestión.Les pregunté, señalando la imagen de la Mona Lisa,  "saben ustedes  a quienes dirigen sus oraciones antes de ir a la cama". Y el esposo me respondió sin dudarlo.: "pues claro que lo sabemos. Es una virgen. Y muy buena. Pues hasta milagros nos ha hecho a mi y a mi mujer."

   No crean que puse en duda lo antes dicho. Tampoco hago esta narración con ánimo de realizar burla alguna. Recuerden que a esos dos baitoeros los he querido siempre.

  Además siempre he creído que el milagro, o hecho no explicable racionalmente, lo origina siempre la profunda fe del creyente.

sábado, 17 de marzo de 2018

Imágenes de como será y como va..

Construcción templo que albergara la parroquia San Ramón Nonato, Baitoa.
Reciente imagen cortesía de : Manuelo García