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miércoles, 24 de abril de 2024

Luis Pelo de Caña


Por: Ramon Felipe Nunez 

Ramona y María Eugenia fueron las dos hijas de Juan Suriel y Vive, su esposa. Vive es un apodo, supongo. Pero no creo que nadie conociese a Juan Suriel, de la Zanja, y residente casi toda su vida en Baitoa por su nombre. Pero si conocían a Juan Vive. Juan Vive llegó a Baitoa como halador de andullos. No haré otra sino esa presentación de María Eugenia. Era la hija más pequeña de esa familia.

Regresé a mi país después de 10 años de ausencia en 1982. A los dos días de estar en Baitoa me encuentro con Maria Eugenia y le saludo como si nunca hubiésemos roto el contacto. Le pregunto: ¿ que has sabido del sinvergüenza? ". No había que poner nombre. Su respuesta fue con su habitual timidez. "Desde que se fue hacia la capital jamás regresó y nunca pude saber que fué de su vida.". Y a modo de explicación señalándome a un jovenzuelo de unos 11 años, " este es su hijo, se llama igual que él". En verdad que no presté atención al niño y continuamos hablando de su familia de Vive, de Juan y de Ramona.

La conversación me dejó un sabor amargo. Me sentía culpable de un hecho que no había realizado.

 Todo comenzó cuando la viuda Minaya me llamó un día a su casa y señalándome a Luis Pelo de Caña, que estaba sentado en una mecedora mirando al suelo, como un niño avergonzado por una acción cometida, me indicó. "Quiero que te lleves a Luis para Baitoa, si permanece aquí, en Santiago, o Santo Domingo es un hombre muerto".
Vamos a introducir las dos personas que mencioné en el párrafo anterior.

 La viuda Minaya lo era de un miembro del 14 de Junio que se había alzado en armas en el  año 1963. Murió acribillado por la espalda porque problemas en la espalda le impidieron retirarse de prisa cuando el ejército se acercó al rancho donde los alzados en armas descansaban. La pérdida de su esposo no la amilanó y convirtió su casa en un pequeño taller de confección de ropas que le permitía vivir con decoro y darle educación a sus tres hijos. Siguió la lucha de su marido protegiendo a los miembros del 14 de Junio en la medida de sus posibilidades. En cuanto supo que Luis estaba en peligro de muerte actuó prontamente y no vió a otra persona sino a mi para salir del problema que se presentaba.

 En cuanto a Luis, a quien tenía conociéndole por más de dos años,  era de apellido Fernández. No me lo dijo él. Pero con quienes compartió me afirmaban que era hijo de Ludovino Fernández, aquel afamado general trujillista. Y sobre todo, me afirmaban, había tenido una participación destacada en la lucha contra el invasor extranjero.

 Parece que tenía una modesta casa en Gualey. Y en ese sector se le vió combatiendo en los primeros días contra las llamadas tropas del CEFA. Después de saborear la victoria contra un enemigo formidable le llegó la noticia que de  el ejército norte-americano había desembarcado dividiendo la ciudad para de mejor manera eliminar los focos de resistencia  que se encontrasen en la llamada parte norte de la ciudad  que incluía el sector donde se encontraba.

 Rápido le vino a la memoria la hazaña de Gaspar Polanco y decidió que la ciudad capital debía ser presa de las llamas para mostrar el precio que se pagaría a los invasores. Inmediatamente comenzó a dar fuego a su vivienda, pero antes que respaldo hubo alarma en el sector y los vecinos apagaron las llamas. El fuego no se propagó más, como era su intención.

 Después de la guerra, pasó a servir la causa rebelde convirtiéndose en un simple chofer que transportaba personas desde Santo Domingo a Santiago, y viceversa. Y bajo el manto de ese trabajo trasladaba el periódico del 14 de Junio a toda la región del Cibao.

 En el transcurso del reparto de pasajeros llevaba el paquete de periódicos, dentro de grandes cajas de cartón, a la residencia de José Saleta en Bella Vista. Era esa residencia una casa rodeada de amplio patio. Tan grande era el patio que allí se tuvo la primera granja de pollos del Cibao que funcionaba en su parte trasera. Pero esa casa comenzó a ser allanada por la policía con bastante frecuencia. No fue extraño pues que, en una ocasión, cuando Luis entra con algunos pasajeros y su preciada carga, es detenido por un oficial de policía que estaba realizando una de sus tantas visitas. Luis explica que es chofer y que debe entregar un paquete que envían desde Santo Domingo y acto seguido pidió el auxilio de dos policías para que descargaran y se hiciesen responsable de esos paquetes. Es decir, que tuvo el coraje de poner a colaborar a la policía en una actividad revolucionaria.

  Su cabello era castaño, debió haber sido rubio en su niñez, y sus ojos, de un azul palido, se enmarcaban por unos lentes que delataban problemas de visión.

  Así transcurría su vida. Hasta que los cuerpos represivos comienzan a dar caza a algunos ex-militares que habían sido compañeros en los cuarteles  y luego en la revuelta. A Luis le comenzaron a buscar en Santo Domingo. Y a la viuda Minaya, por vías que sospecho, le informaron que le tenían ubicado en Santiago.

 Fue entonces que la viuda me llamó.

 Tomamos un vehículo en la parada y nos trasladamos a Baitoa. En llegando  le pedí a mi hermano Jose Amable que le diera acogida a mi amigo y de ser posible le consiguiese algún trabajo. Excepto el nom de guerre, Guaroa, con que le conociamos no supo más mi hermano sobre mi amigo.

  Recuerdo, en ese primer encuentro, que mi hermano tenía problemas con una motocicleta que poseía. Luis enseguida la examinó y resolvió el problema. Mi hermano tuvo, pues, una impresión positiva de Luis.

  Ese fin de semana hubo una tormenta, o ciclón, no recuerdo bien, que afectó la costa norte del país. No obstante ello Daniel Fernández y Tito García tenían necesidad de un chofer para un yip con que se trasladarían por los lados de El Mamey en negocios de andullos. Luis les sirvió de chofer.

 Parece ser que ya habían finalizado sus negocios en la zona cuando decidieron regresar. Pero un par de borrachines que se trasladaban en una motocicleta decidieron divertirse obstaculizando la vía y poniendo a todos en peligro. Tal era  la forma que se lanzaban contra el vehículo en que viajaban los baitoeros. Daniel Fernández tenía urgencia de avanzar. Por tal motivo Luis pidió permiso para resolver ese problema.

 No imaginaban, Daniel o Tito, el método que usaría Luis para lograr su objetivo. Lo hizo de manera simple. Aceleró con el vehículo y dió un golpe como de carambola en billar contra el motor saliendo disparados, literalmente volando, los borrachines a cada lado de la vía. Pensaron Daniel y Tito que  tenían un par de muertos por los que responder, por lo que no objetaron cuando Luis a toda carrera se alejó del lugar.

   Pero como el diablo nunca duerme, en su avance se encontraron con un puente que en la mañana estaba en pie había sido arrastrado por las corrientes del río que cubría. No hubo más remedio que retroceder y enfrentar lo que fuese respecto al accidente provocado.

   Y encontraron a los accidentados.

  Aunque no me crean, pero así se me narró, ya los borrachines estaban sobrios y sin ninguna herida en el cuerpo. Estaban, en consecuencia, muy agradecidos de los baitoeros. Antes que pedir compensación económica dieron las gracias.

 Luis no ocultó que tenía un pasado en la milicia. No se si fui yo que informé a algunos amigos que Luis era muy bueno al tiro al blanco. Así se me había dicho.

  Por tanto fue con mucho cuidado que Joseph Núñez, hijo de padrino Talo, que me preguntó : "¿ estás seguro de que él fue militar?. Pues tuve problemas con mi rifle de aire y él no sabía que hacer con el mismo ".

 Me confesó Joseph que Luis era amigo de exagerar. Así me enteré que Luis había hecho ciertas narraciones  a un pequeño grupo de jovenes de sus andanzas en el ejército. Así se enteraron de que viajando en un barco de la marina fue abandonado en Panamá. Y él, Luis, no se amilanó y regresó a pie hasta Santo Domingo.

  Si han leído mi narración sobre mi tío José Romero deben llegar a la conclusión que para ser militar en República Dominicana se debe tener una imaginación muy fértil.

  En algún momento el gobierno contrató gran cantidad de personas en la construcción y mejora de carreteras en Baitoa. Luis, de alguna manera, tuvo algún contacto con algún ingeniero, supongo yo, y logró trabajar como "listero". Pudo entonces tener algún ingreso fijo.

  Fue en esos momentos que noté un pequeño encuentro entre Luis y María Eugenia. Luis como buen romántico lanzó algunas piedrecillas en dirección de María Eugenia. Está última se disgustó sólo para mantener las apariencias. Recuerdo que le dije a María Eugenia que no prestara atención a mi amigo.

 Para mi fue una sorpresa cuando la viuda Minaya me convocó a su casa para una pequeña celebración. Por su casa habían ya pasado Luis y Maria Eugenia camino a un juzgado de paz. Ahí los esperamos. Llegaron con un simple bizcocho en la mano. Con algunos resfrescos brindamos por los recién casados. María Eugenia estaba feliz. Muy feliz.

  A finales de 1971 estando en Baitoa se acercó a mi María Eugenia. Creo que ya había nacido su hijo. Me dió la queja de que Luis Pelo de Caña se había ido hacia Santo Domingo y no tenía noticias de él. Sólo sabía que trabajaba para la Cruz Roja.

  El lunes siguiente estando yo en Santo Domingo y caminando por la calle Independencia, por Gazcue, en hora de tránsito pico, noté un vehículo de la Cruz Roja que  sube por las aceras para avanzar. Venía en mi dirección. En el volante distinguí la figura de Luis. Hice todo lo posible para llamar su atención. No lo logré. Siguió su marcha.  Nunca lo volví a ver.

 A los pocos meses hube de salir del país.

  En el extranjero conocí una figura nefasta para el país. Pero, siendo esta persona, hijo de Ludovino Fernández, me atreví a preguntarle si conocía de la existencia de ese posible hermano suyo. De mala manera negó tal posibilidad.

 Luego de regresar al país, conocí a Luis Fernández hijo, producto del matrimonio de María Eugenia y mi amigo. Por hacer amistad con él le relaté que yo había sido amigo de su padre.  Su respuesta me dolió. Se resumía en señalar que no podía tener sino desprecio a quien lo abandonó como niño. Entendí su dolor. Pero lo sentí en carne propia.

                          Sólo quería saber como fueron los últimos días de Luis Pelo de Caña.

sábado, 22 de agosto de 2020

Costumbres medicinales baitoeras.

Por: Ramon Felipe Nunez

La prima Maria Wassemberg, nieta ella de Elías Núñez, nos pidió un relato de costumbres nuestras. Haciendo cierta lectura de otro país encontré algunas costumbres de uso de medicina casera que se aplicaban en nuestra infancia. Otras no.


 Pero antes de tomar esa lectura quiero recordar unas experiencias nuevas que encontré en Baitoa cuando regresé a principios de la década de los 80 del siglo pasado.

 Pasaba por la Lima y preguntó por un joven a su familia. Me dicen sin más "Eugenio esta en Nueva York". Pregunto "¿cuándo regresa, aún sea  de visita?". "Pues dice que no. Sólo viene cuando vendan yerba en Baitoa". Al cabo de un año Eugenio estaba de visita. Ya se cultivaban dos tipos de marihuana por los lados de la Presa de Taveras.

 Hablando del tema con otros muchachos les señalaba que era un suerte que nadie en la comunidad conociese como se podía obtener un opiáceo a partir de la flor de la campana. Yo sabía como se puede hacer, les dije. No se pueden imaginar de que manera me rogaban los jóvenes que les dijera cuál era el procedimiento. No me ablandaron.

 Pero vayamos al tema.

 Señalo la controvertida  flor de la campana porque mi abuela me aseguraba que ella curó a su hijo Eugenio, mi tío, del mal de astma con vapores hechos a base de esta flor. También me mencionó otros casos. Algunos los pude comprobar.

 Acostumbraba mi abuela a sembrar en Baitoa, y en un minúsculo jardín en Santiago, algunas yerbas medicinales. Su favorita era la tuatúa. !Tanto que me lo hizo tomar¡ Me parece que era para fines anti-parasitarios. En el país se usa para los dolores de estómago, enfermedades venéreas, diurético y purgante. Y me quedo ahí.

 Lo que no sé es si tomé múltiples veces infusiones de la ruda no se con que fin. Pero sobreviví. La ruda es la misma cicuta que hicieron tomar al filósofo Sócrates para provocar su muerte. Pero de que la ruda era popular, lo era. Aunque mis vagos recuerdos es que la hoja de la misma se usaba como emplasto a colocar en la frente para combatir la migraña.

 Hasta ahí mi frágil memoria con los remedios caseros de mi abuela.

 Ahora desgloso la lectura  extranjera, que encomillo,  con mis comentarios.

 "Una de sus prescripciones más famosas era el unto de azahar que se colocaba en la vejiga para que los niños no se orinaran en la cama de noche." No recuerdo bien, pero era una de las recetas de mi abuela. A mi jamás se me aplicó. Sé que se usa en loción para clarificar la tez.  El agua de azahar es utilizada como sedante nervioso. Las flores maceradas en agua se usan para quitar las espinillas・

  Orinar sobre un  hierro calentado al rojo vivo se usaba en Baitoa para controlar la incontinencia urinaria. Lo ví aplicar a un familiar y surtió efecto.

 'Los casos de las llamadas "secas" que salían en la ingle producto de infecciones se curaban orinando sobre un tizón.' En mi caso, tío Chico Pineda me aplicó unas hojillas de no sé que arbusto que previamente mojó con su saliva. Y luego me hizo un ensalmo. Puede ser sugestión, pero el malestar después de padecerlo por varios días al día siguiente de mi medicación  fue eliminado.

  "Práctica de la época para tratar el sarampión era tomar bosta de vaca". Eso allá. Pero a mi aplicaron mi propia orina por todo el cuerpo. Un buen baño debo decir que bajaba la fiebre.

 Aquí agrego una anécdota de mi abuela al respeto.

 Como sabrán los baitoeros que me leen, fue Neftalí Núñez, hijo de Abraham, el primer médico baitoero que hemos tenido. Como médico al fin, fue entrenado para repudiar todo tipo de medicina casera. Mi abuela en su presencia recomendó a una joven que la visitaba una tizana para combatir parásitos intestinales. Se indignó el médico ante tal desmán. La respuesta de mi abuela no fue nada diplomática.

 Le recordó que su padre Abraham Núñez muchas veces les dio para el mismo malestar una tizana de excremento de perro, envueltos en un paño blanco, al que se agregaban unas gotas de la leche de la planta ornamental que conocemos como zapatico. " Miren al médico este". No creo que tío Neftalí se ofendiera mucho, pues siguió visitando a mi abuela.

 (Anexo foto de la planta ornamental que conocemos como zapatico)
 
  "El aceite de Castor se usaba para purgar a la gente".  Ayy que tantos malos recuerdos. En mi caso puedo afirmar que si iba a la letrina antes de las 07:00 de la mañana ese aceite de castor  era el premio mayor. Mi padre era gran  creyente en la eficacia de ese remedio. Andando yo descalzo por el arroyo, como era mi costumbre,se interpuso un pedregón en mi camino y casi me desangro por una herida en el dedo mayor del pie. Mi padre paró el sangrado. Pero luego el bendito aceite de Castor y a la cama. Mejor no recordar que aún  sufro, y no del dedo.

 Agradezco a esa costumbre, sin embargo, pues para beber el remedio "cuicui" mi padre agregaba algo de vino. Acabé odiando el vino y todo alcohol hasta el día de hoy.

 Luego vino la milagrosa píldora de vida del doctor Ross. El efecto era el mismo. Y si. Hice su amistad.

 No haré mención de la tizana de la corteza de la planta de aroma o de la del roble que me hizo tomar tío Chico Pineda como tratamiento para problemas intestinales. Quedé vivo. Y los problemas intestinales mejor que nunca.

 Lo que si he confirmado es el beber por al menos un día de una bebida que tiene como base la tripa de auyama , arreglada con canela y azúcar, si quiere usted eliminar piedras en los riñones. También el curandero, que soy yo en esta área, recomienda el té de perejil o el de cola de caballo. Cuidado si recurre a la cuchilla cirujana para eliminar piedras en los riñones.

 Hasta ahí mis recuerdos.

 Se que muchos baitoeros conocerán muchos otros remedios.

domingo, 13 de enero de 2019

Baitoeros ante la puerta de la historia.

Con motivo del nuevo año presté atención en un periódico digital ruso sobre el escape del dictador Fulgencio Batista en la madrugada del 1 de Enero de 1959, llevando consigo algunas maletas repletas de dolares, hacia la República Dominicana. 

   En ese periódico (1) se afirma que Batista huyó con, "entre joyas y dinero, unos 600 millones de dólares",  y sugiere que las trajo a nuestro país en algunas maletas. Me alarmo cuando se exageran las proezas de los bandidos. He leido recientemente en fuentes cubanas que la fortuna líquida de Batista pudo llegar a US$300 millones. Pero ni siquiera esta cifra no pudo venir en maletas. 

  Y ligando todo con Baitoa resulta que en una página sobre los Núñez de Baitoa con motivo de ese año nuevo y ese suceso nos enteramos que Juan Antonio (Librado) Núñez, siendo militar fue un baitoero presente cuando sucedía ese suceso histórico. De hecho, afirma, fue el único baitoero presente. Esa información nos la da Josie Rosario-Cordero, familiar cercana de Librado. Debemos comentar al respecto.

    Pero en esas mismas notas aparecieron unas opiniones de Tavito Pineda que se resumen así: Batista cometió un error, pues "Trujillo apoyaba a Fidel Castro con dinero y armas durante la revolución cubana". Y aquí debo repetir un juicio que ya he hecho sobre el primo Tavito. Nadie como Tavito para conocer de anécdotas y hechos ocurridos en Baitoa en los últimos 150 años. En esta área Tavito es no sólo una biblioteca ambulantes, sino que es como el Papá en cuestiones de fe: es infalible. Pero si sale a opinar fuera de nuestro lar chico patina y resbala. Los hechos comprobables y documentación accesible lo refutan.

  Por un lado Fidel ya para 1947 Fidel era presidente del Comité Pro Democracia Dominicana y fue fue un participante de primera en la proyectada invasión de Cayo Confites que debía derrocar a Trujillo por las Armas.(2). Quizá al primo Tavito le informaron que algunas armas que Trujillo envíaba a los oponentes de Batista que lidereaba Prio Socarrás, cuando en 1952 dió el golpe de Estado que lo llevó a poder, cayeron en manos del novel revolucionario Fidel Castro. A partir de 1956 Trujillo apoyó a Batista con aviones, armas y hombres.

  No debe olvidarse que estando Fidel Castro luchando en la Sierra Maestra informó al mundo que apoyaría a los anti-trujillistas en sus proyectos por acabar con la tiranía de Trujillo. Por tanto Trujillo que tenía buen instinto político sabía lo que le venía encima si triunfaba Fidel.

  Debemos, para reforzar nuestras afirmaciones, recordar que con la llegada de Batista, Trujillo creó la Legión Anticomunista del Caribe, dirigida por el general Fausto Caamaño,  con el objetivo de invadir a Cuba. Para tal fin creía Trujillo contar con el auxilio de dos comandantes rebeldes Eloy Gutiérrez Menoyo y William Morgan. Pero estos coordinaban su actuación con el gobierno cubano. Trujillo se proponía invadir a Cuba y pensaba poner al frente de esta hazaña al depuesto Batista.

 Para facilitar el engaño se le hizo creer a Trujillo que ya los batistianos llegaron a tener control de la ciudad de Trinidad. Hacía allí envió Trujillo una avanzada de su Legión Anticomunista que, logicamente, finalizó con todos los participantes siendo hechos prisiones. Pero Fidel Castro decidió, al sospechar que Trujillo podía tener alguna información sobre el engaño, aborta la operación. Si quiera leer más detalles remito a un articulo del poeta Tony Raful. (3)

  Pero retrocedamos a la llegaba de Batista a la base aérea de San Isidro ese 1 de Enero de 1959. Pero para los datos que aporto no puedo citar fuentes sino que debo confiar en mi memoria. 

   Bastante años atras cuando mi humilde persona frecuentaba la quizá más completa libreria del mundo sobre temas latino-americanos y me entretuve leyendo sobre la estadía del tirano Batista en nuestro país. Mi memoria no falla cuando dice que Trujillo, al recibir al claudicante dictador Batista en San Isidro le asignó dos jóvenes cadetes como edecanes. Sus nombres Enrique Pérez y Pérez el uno, y el otro Ramiro Matos González. Estos edecanes jugarían en el futuro cercano papeles estelares nefastos en la política represiva de diversos gobiernos dominicanos, pero mientras tanto jugaban al edecán bueno y el edecán malo. El edecán malo el primero, el edecán bueno el segundo. Lo del feo entre los dos, no hay porqué señalarlo.El caso es que siempre leí que Batista llegó con maletas, pero con sólo 4 millones de dólares. Al final hago unos cálculos sobre peso y volumen de los montos millonarios mencionados (4).  

  La fortuna de Batista acumulada en 7 años, a partir de 1952, pues se señala que dirigió el golpe de Estado de ese año porque, a pesar de sus robos anteriores en muchos años,  estaba arruinado.  "Cada vez que Batista creó una obra pública, las empresas o contratistas tenían que pagar coimas del 30% del valor de la obra, que era una cantidad considerable. Aparte de eso, cuando en 1956 asesinan en La Habana al jefe de la Policía, Rafael Salas Cañizares, el dictador se entera de cuánto recibía éste por el ‘juego prohibido'. Así ordenó al nuevo jefe que el dinero fuera directamente al Palacio Presidencial". Era menos de 1 millón de dolares mensual.

   Los planes de Trujillo con Batista era ponerlo al frente de la Legión Extranjera y junto con oficiales y soldados cubanos, y contando con "agentes" que había reclutado en las filas de la revolución,  regresar como ejército invasor a Cuba.  A poco tiempo ya Trujillo recibía noticias de los triunfos que sus agentes acumuluban en la Sierra del Escambray alrededor de la antes mencionada ciudad Trinidad. Desde la estación La Voz Dominicana se pasaban mensajes a esos soldados supuestos y reales de la contrarevolución. Mensajes en clave y mensajes de exhortación. De los últimos se recuerda uno que se repetía con mucha frecuencia "Adelante Morgan". Entendiéndose que Morgan avanzaba en su batallar contra las tropas del gobierno cubano.

  El caso es que Batista conociendo mejor la realidad de Cuba, o no estando interesado, por coabarde, en ponerse al frente de tropas en guerra se negó rotundamente a entrar en los planes de Trujillo. Este último flexibilizó un tanto pero le pidió una contribución económica. Batista era muy amigo de su dinero, obtenido con tanto sudor y sangre de los cubanos y también se negó a contribuir.

  Entonces las cosas se agriaron y los edecanes, el bueno y el malo, trataron de convencerlo. Cada uno a su manera. No debo decir cual le propino pescozones a un hombre que hace poco dirigía un país. Cuando se le llevó a hospedarse en la cárcel de la Victoria el edecán malo le obligó a realizar limpieza de sanitarios y, sólo entonces, fue convencido, y el cobarde exz-hombre fuerte de Cuba debió entregar 2 millones de dolares al tirano local, con la condición que se le permitiera salir del país.

  De esta manera aclaro a mi primo Tavito. En lo que respecta a la información que nos suministra Josie Rosado-Cordero debo añadir que en la base de San Isidro ese 1 de Enero de 1959 se encontraba otro baitoero. El nombre de ese otro baitoero es el finado don Antonio Fernández, padre del futuro presidente de la república Leonel Fernández. Siendo baitoeros es seguro que se conocían. 

   No había un baitoero presentes en el inicio de una nueva época, sino dos.

  (2) "Fidel Castro Biografía a dos voces", Ignacio Ramonet, Debate, página 110


   (4) Nota:  Mis cálculos, aunque no mostrados. Los tomo de http://1000000-euro.de/how-much-does-a-million-dollars-weigh/
  10 mil billetes de UD$100  ( o de US$1, US$5, US$10, US$20) abarcan un volumen de 10.35 litros. Por tanto en la maleta más grande samsonite de volumen 144 litros podríamos tener 14 millones en billetes de esa denominación y esa maleta pesaría 308 libras. Para almacenar US$300 en billetes de esa denominación se necesitan al menos 21 tales maletas. Si hay billetes de menor denominación necesitaríamos al menos 2 mil maletas en el peor de los casos.

  Así que US$4 millones caben holgadamente en una tal maleta. Lo menos que pesaría seria 88 libras

domingo, 21 de octubre de 2018

Dos amigos Baitoeros se disgustan. Parte II

Los que leyeron la entrega anterior saben que Papito Núñez es uno de los dos amigos a que alude el título de esta narración. 

Veamos, pues, algunos de sus rasgos más sobresalientes.
Papito, heredó el fervor y militancia política de su padre lo que se observaba en el hecho de que gran parte del balaguerismo se movía en torno a él y le consultaban en problemas de índole política. Y, a pesar de la militancia de padre e hijos, jamás llegaron al sectarismo sabiendo apartar actividad política de las relaciones personales y familiares al extremo de que en su presencia no era posible siquiera llegar a la confrontación de ideas como los sabemos hacer los dominicanos.

Papito fue toda la vida múltifacético tanto en las actividades de trabajo que realizaba que varíaban desde trabajar con el machete en el campo, atender una pulpería o manejar una ferretería, como también lo era en su vida social. 
Una anécdota en la pulpería que mantuvo en el local sito al lado de la gran mata de mango que le daba vida al lugar, lo retrata de cuerpo entero. Y allí Papito fue el protagonista de un incidente que, para mi, lo retrata de cuerpo entero.

Acela Pérez, su prima, y toda una estrella dulce y hermosa,  mantenía amores formales con Fernandito Pichardo, joven de la ciudad de Santiago. El caso es que un día de semana mientras doña Tivita Nuñez, tia de Papito y madre de Acela, se trasladó a hacer diligencias fuera de su casa, me parece que en la ciudad de Santiago,  los novios aprovecharon la oportunidad  para fugarse en  actividad matrimonial. No informaron, por lo menos a la madre, doña Tivita, de sus planes, pero el hecho era conocido por toda la comunidad. 

Cuando doña Tivita toma el camino de su casa partiendo de la Cruz Roja, su sobrino la detiene, luego de "besarle la mano"  pide que entre a su negocio pues tenía para  regalarle una de esas mentas en forma de bola tan populares en esos días y le dice "tia, cómase esa bola", le pone más conversación y cuando ve que la tía finaliza de chupar esa primera bola, le entrega otra con los mismo fines.  Y parecía seguir insistiendo para que siguiera "comiendo bola". La tía se pudo despedir y llegar a su casa donde se enteró de la escapada de su hija. Sólo entonces exclamó: "pero ese sobrino mío, lo que hizo fue ponerme a comer bola". 
Para los que saben el juego de palabras usado entenderán la jugada maestra de Papito.

Ya teniendo Papito, con el pasar del tiempo, una enfermedad degenerativa jamás alteró su manera de actuar. Su entusiasmo con la cabalgata del día de San Juan, así como su ánimo  con los encuentros de baitoeros, familiares o militantes políticos, jamás disminuyó.

En cada una de estas actividades acostumbraba Papito a realizar discretas ingestas de alcohol. Menos límite ponía en estas ingestas cuando lo hacía en compañia de personas más cercanas a él.

Siempre me hizo gracia la narración que una vez me hizo Antonio Marola. Acostumbraba el trío formado por Papito, Pedro su hermano y Antonio salir hacia la Gina tomando sus cuotas alcohólicas en el camino. El caso es que siendo tarde en la noche  y no encontrando con quien compartir en el lugar, se dedicaron  a una los tres compañeros a desafiar en pleito de hombre a hombre y  a voz en cuello a todos los residentes en la Gina. Como no apareció nadie que los tomara en serio, me dijo Antonio, se combinaron Papito y Pedro y decidieron a descargar una tanda  de trompadas contra mi persona, pues no había con quien batirse. Al final de tal pleito me montaron como un cerón de tabaco en el caballo y así me llevaron a mi casa. Tal cosa me contaba Antonio entre risas, al tiempo que Papito le pedía que callara y olvidara lo ya pasado. 

Así recuerdo a Papito. Debo repetir en este punto que Papito es mi primo por parte de padre.
Presentemos a su contricante quien una vez fue su compañero de pensamiento y acción política. No usaré su verdadero nombre, pues vive, aún. Pero debo indicar al presentarlo que es mi primo pòr parte de madre. Quede claro que conoceremos en esta narración por el nombre de Guillermo Pérez. 

Al introducirlo debo revelar algo que en mis recuerdos es muy agradable, aunque Guillermo lo haya ya olvidado.

Cuando era yo adolescente y el mundo político se acababa de abrir para el país creo recordar que era yo la única persona en Baitoa que mostrase alguna simpatía por el entonces pujante Movimiento Revolucinario 14 de Junio. Era yo un muchacho que no tenía siquiera voz para clamar en el desiero. Pero algunas de mis inquietudes las daba a conocer a mis amigos de entonces. Grande fue mi sorpresa cuando conversaba yo con Guillermo, en las cercanía de la carnicería y repaabamos algunos temas baladíes y sin que viniera al caso mi coetáneo Guillermo, quizá para mostra su afecto, se solidarizó con mi pensar al expresarme sus profundas simpatías por el movimiento 1J4. Sentí felicidad. Al menos éramos dos personas  en Baitoa que tenían una visión de cambios.

Con el paso del tiempo Guillermo emigró a New York donde según me parece recordar conducía un taxi. En esos menesteres se encuentra cuando llega a la gran urbe el Doctor Balaguer ya desplazado del poder en 1978 y en momento que gran parte de la sociedad lo veía como un cadaver político. New York es el lugar que escoge para escapar del trajinar político adverso en el país. Pocos le veían futuro político a Balaguer.

Sin embargo, Guillermo, el joven Baitoero que trabaja en New York, toca a las puertas de la residencia del lider político y le ofrece su persona y su vehículo para lo que pueda necesitar. Balaguer agradece, y se vale, de este desinteresado ofrecimiendo para moverse en la gran urbe.
De esa manera espontánea y sincera, sin proponérselo un joven anodino de la Cruz Roja de Baitoa salta al firmamento de los acontecimientos políticos dominicanos. Más interesante es todo porque el público y el periodismo nacional desconocen a esta nueva figura emergente.
Cuando más delante Guillermo, por motivos que desconozco, regresa a Santo Domingo, algunos periodistas descubren este hecho y lo emboscan en el aeropuerto de Caucedo donde Guillermo es sometido a interrogantes que evade, supongo yo, por la sorpresa. Y es que la prensa da un significado de alcances secretos a este viaje de Guilermo. Lo cierto es que un pequeño cocuyo de Baitoa, en su timidez, fue elevado al olimpo político como una luminaria de la política nacional.

Con el tiempo el Partido Reformista Social Cristiano llega de nuevo al poder, y en Baitoa, junto a doña Luma Valerio, son Papito y Guillermo las figuras conocidas que más sobresalen en la actividad política partidista del partido de gobierno. Todo en gran armonía.

Igualmente fuerzas extranjeras obligan la salida del poder de Joaquín Balaguer en 1996. Pero astuto como un zorro, acepta lo inevitable en lo que respecta a su persona, pero contribuye a que Leonel Fernández llegué al poder, contrario a los designios de las fuerzas interventoras,  Guillermo mantiene estrechos lazos con el senador por Santiago Eduardo Estrella. Así que cuando el partido de gobierno en 1997 decide construir el acueducto para Baitoa, acción de justicia ante la pérdida del Yaque, y la obra es paralizada en 1998 por falta de fondos, Guillermo hace un descenso a la Presa de Taveras al lugar donde estaba situada la toma de agua.
Esta toma de agua está situada en una hondonada detrás del muro de la presa y está rodeada de lomas, pero desde ese lugar tomó su teléfono de celda, dispositivo poco usado en esa época, y desde allí se comunica con el senador de Santiago e indignado le hace llegar, delante de todos los presentes, el estado del acueducto. Pocos tomaron en cuenta que ni en Baitoa ni en sus alrededores exitían entonces antenas de celdas para la comunicación usando esos nuevos artilugios. Pero está claro, que Guillermo hizo llegar su mensaje y su disgusto a la comunidad.
Pero con el transcurrir del tiempo hubo desavenencias entre los dos camaradas de lucha. Y ahora les explico porqué.
Guillermo se movía constantemente entre Baitoa y Santiago, pues sus contactos políticos estaban alla. En Santiago estableció un negocio de préstamos personales.  Papito llegó a tener una ferretería en Baitoa y, supongo, que en algún momento tuvo necesidad de solicitar un préstamo a Guillermo.
Según la información que me llegó cuando hube de interesarme en el caso, no hubo ninguna desavenencia ni siquiera cuando según lo que me informó Papito se realizó el último pago. Excepto que se cerró la transacción con un reconocimiento de palabra de que la deuda estaba saldada sin que mediara entonces ni en días sucesivos documento alguno que confirmara lo anteriormente dicho.

Pero el diablo que nunca duerme se manifestó un año más tarde Guillermo le recuerda a Papito que en muchos y luengos meses no se habían realizado pagos y, con los intereses acumulados, la deuda volvió a su estado inicial.

Papito, muy a disgusto, y parece que tal disgusto lo manifestó más de una vez y públicamente, pagó la nueva deuda y acompaño cada pago con algún comentario que de seguro no fue del agrado Guillermo. Guillermo encajó las ofensas y el dinero y esperó.

Y la espera encontró el momento oportuno en el año 1998 cuando el Partido Reformista, obtuvo el control del municipio de Santiago en la persona del síndico José Enrique Sued, y se decide nombrar como encargado del distrito municipal de Baitoa a nuestro Guillermo.

Con los escasos recursos del distrito municipal, debemos recordar, Guillermo emprendió una obra de arborizar toda la carretera de llegada a Baitoa desde Santiago. Las matas de coco crearon, en su momento,  un nuevo elemento en el paisaje de arribo a la comunidad.

 Nada que objetar pues,

Pero se le ocurre a Guillermo construir un puente sobre el arroyo en el camino de la Jagua a la Cruz Roja, para lo cual se debe afectar parte de una parcela de Papito y derribar un frondoso árbol que servía de protección a los terrenos contra posibles crecidas del arroyo.

La obra fue otorgada a Guaro Sánchez que indica que la única forma de crear tal puente es usando un soporte central en el cauce del arroyo, y tal soporte en tal parte del arroyo necesita de una zapata bien profunda, pesada y, por tanto, hay un mayor costo al especificado por el cabildo. No obstante el percance, Guillermo da la orden de arreglar el acceso al puente y tomar terrenos y árbol de los terrenos de Papito aunque no se haga la obra.
Papito entiende que la tregua en la guerra con Guillermo ha terminado y en consecuencia decide espantar con disparos de su revolver a quien osase penetrar en su predio o se acercarse a su árbol protector. Pero, Guillermo más hábil y previsor hace acompañar a los potenciales taladores de dos policías armados de sendas escopetas. La tarea fue cumplida ante la impotencia de Papito y, por tanto, esta primera escaramuza la gana Guilermo con amplia ventaja.
Pero Papito organiza una contraofensiva a gran escala. Se dirige a Santiago y contrata los servicios de un abogado para que someta a la acción de la justicia al invasor de sus terrenos. Pero como el abogado no le da garantías de que esta ronda será ganada limpiamente decide recurrir a lo que Papito considera es artillería pesada y, sin que nadie lo sospechase,  quien escribe debía ser el el elemento clave para movilizar este pesado armamento.
Papito, en Baitoa, me manda a llamar de manera urgente. Me aparezco a su casa y después de los saludos de rigor me espeta: "Estoy siendo agredido por Guillermo aprovechándose que es síndico". Y luego me da una extensa explicación, a su manera, del origen del problema y los pasos que ha dado en su campaña. Mis débiles intentos de calmar las aguas y llegarse a los orígenes de todo no son atendidos.

Basicamente me dice: "Si me aprecias, quiero me hagas un favor muy simple. Como eres amigo de Leonel -se refería al presidente- y verlo en el palacio presidencia no es problema para ti. Quiero le expliques el problema y que le ordene a la justicia que arregle este problema a mi favor. Dile que me conformo con que le caiga a mi contrincante diez años de carcel". Lo último lo dice mostrando lo magnánimo que es.

Se imaginará el lector que quede estupefacto. No encontraba que contestarle, pues no sabía de donde Papito había sacado el asunto de que yo me paseaba por el Palacio presidencial. Hasta que que me percaté que todo se originaba en la orgganización de encuentros organizados por Rubén Diaz y en lo que fui sólo una pieza menor.

Como pude le expliqué de la mejor manera a Papito que la justicia no funcionaba como él pensaba. No logré convencerlo. Está demás decir que Papito no me creyó para nada, pero, sin embargo, se avino a que le acompañase a cada una de las audiencias que se puediesen suscitar. No sé si él pensó que en algún momento yo podía usar mis influencias ante los jueces del caso. 
Pero el compromiso adquirido de mi parte me puso ante el dilema de lo que debía hacer o conversar cuando me encontrase con Guilermo. Mi estrategía fue llegar antes que Papito y su abogado  y del momento que avistaba a Guillermo realizaba, con cualquier pretexto baladí, una retirada estratégica. Creánme cuando afirmo que me sentía mal ante mi dilema. 
Las audiencia se sucedían hasta que dejé de asistir. Así pasaron los meses hasta que nueva vez me convoca Papito  a su casa. Me esperaba un tanto molesto porque había notado mi ausencia de los tribunales. "Me has abandonado. Pero si quieres ayudarme ahora tienes la oportunidad. La jueza es de tu partido. Ahi tienes."

Yo sabía que la jueza era Brunilda Castillo, esposa del abogado Nelsón Gómez, a quien conocía de mi época juvenil donde habíamos coincididos desde dos visiones diferentes en la lucha por un mundo mejor. El había sido compañero de Henry Zegarra. Con el tiempo había él evolucionado politicamente hacía la derecha y como tal era una persona connotada en el PRD y en tal accionar fue cooptado ante la Junta Electoral de Santiago cuando la misma fue una rama de esta organización política. Aunque no conocía a la jueza sospechaba, con razón, que sus simpatías políticas estaban lejos del PLD y se decidían debajo de un mosquitero perredeista.
Así que le explico a Papito que estaba errado en su valoración política de la magistrada."Te equivocas", me responde, "yo sé algo de la jueza que tú no saabes.La magistrada sube a estrados con unos hilos morados colgando de su cabeza". Los hilos a que se refería Papito es la borla que cuelga del birrete del actor judicial  y su color establecido es morado para jueces, blanco para abogados y azul para fiscales. Depende pues de la tarea asignada en el tribunal. Pero para Papito era la prueba de que ella era simpatizante del partido morado.

En resumen, Papito consideró que me negaba por segunda vez a auxiliarle en momento en que me necesitaba y, por tanto, me mostró abierrtamente su disgusto. Salí de su casa un tanto avergonzado de mi mismo queriendo que la tierra me tragara. Pero no había nada que hacer. Y el tribunal no tomó una decisión en firme a favor de cualquiera de las partes.

Pasado algún tiempo aproveché que llegué a Baitoa con mi hija Marcela para llegar a su casa y presentarle un miembro de la familia que el no conocía. Su alegría se reflejó inmediatamente en su rostro. Tanto que aproveché para narrarle a mi hija su modo de diversión y escapadas a la Gina que finalizan  en trompadas a su gran amigo Antonio Marola. Papito se moría de la vergüenza cuando hacia el recuento. Pero sabía que desde ese momento mis pecados habían sido perdonados.

Otro tiempo más pasa y tengo un encuentro casual con Nelsón Gómez y esposa, la jueza de la causa que narro, que aprovecho para narrar el incidente de las borlas. A la narración agregué todos los antecedentes con la intención de recalcar como un mismo símbolo puede ser interpretado de diversas maneras. La magistrada y su esposo escucharon atentamente no viendo el lado alegre de las cosas, por el contrario la magistrada me miró a los ojos y me dijo: "Si la descripción de los hechos llega al tribunal como usted lo hace, mi fallo hubiese favorecido a Papito".
Mi sonrisa se congeló. Pues al pensar que de haber sido así  Guillermo hubiese resultado perjudicado. Agradecí, en mi fuero interno, no haber tenido una participación má activa en los hechos.
Articulo by: Ramon Felipe Nunez 

martes, 16 de octubre de 2018

Dos amigos Baitoeros se disgustan. Parte I

No acostumbro al escribir de Baitoa, sus gentes y sus hechos, narrar acontecimientos desagradables ocurridos que afecten personas conocidas. Aunque hayan suceddido hace más de 140 años y se hayan transmitido de modo oral entre miembros de familias de viejo arraigo. Sé que aunque el tiempo transcurra no queremos que se juzgue a un familiar por un sólo hecho aislado sino por toda su vida.

 Pero en la presente narración, por los ribetes divertidos daré a conocer unos incidentes entre dos amigos, compañeros políticos, y familiares mios que llegaron a colocarme en una situación incómoda, y de los cuales hay algunas lecciones que podemos aprender. Y como no hay manera de ocultar todos  los nombres, desde ya pido excusas por las imprecisiones en que pueda incurrir. Como pido excusas porque aunque intenté conciliar los amigos lo hice muy timidamente.

   Debo, sin embargo, hacer resaltar que aún en esta manifiesta enemistad entre dos viejos amigos primó la firmeza de sus convicciones sin sobrepasarse más allá de lo que sus visiones respectivas les aconsejaban.

   No olvidemos que Baitoa, como nos recuerda Rafael Peña, ha sido ejemplo de respetar el oponente de ocasión cuando nos narra del encuentro post-electoral amistoso, entre los representantes de todas las fuerzas políticas en la comunidad, ocurrido en casa de sus padres una vez finalizado el torneo electoral de Diciembre de 1962. Como modelo también debo agregar, producto de mis observaciones personales, el espíritu cd conciliación que siempre predicaron los miembros de la familia Pineda. Casi todos, sin excepción.

  Antes de introducción de los dos personajes de mi narración pondré a punto los acontecimientos que explican el desarrollo de los acontecimientos claves en la lucha no amistosa entre dos personas que siempore he respetado. Para ello haré la descripción y el accionar en Baitoa de otras personas ajenas a la historia.

   Primero hablemos de mi prima Bélgica Pérez y como fue ella una de las principales organizadores de la vida social y cutural en Baitoa en la década de los 50 del siglo pasado.

  Como recordarán personas de cierta edad, o los que hayan leidos documentos de la vida de la comunidad, Baitoa desde los inicios del siglo pasado fue un centro de acogida de amigos y familiares que buscaban en nuestro entorno paz, recogimiento espiritual, descanso y diversión. Teníamos mucho que ofrecer.

  Estas actividades fueron muy intensas en la década mencionada no sólo porque la juventud que pasaba sus vacaciones en Baitoa era un tanto númerosa, sino porque personas como Bélgica Pérez, sintiéndose parte de la comunidad, organizaba día por día, durante gran parte del día  y todo el verano actividades que nadie podía olvidar jamás.

 Cada verano Bélgica era acogida en nuestro hogar por mi madre. A veces venía acompañada por alguna de sus hermanas que podían ser el furor de los jóvenes baitoeros al quedar prendados de sus encantos. También llegó a ocurrir que otros familiares compartieran, en casa, sus vacaciones. Pero nadie se le podía comparar.

  Bélgica fué la única persona que hablaba abiertamente de sus coqueteos con los múltiples admiradores que llegó a tener. Para entender la frase anterior debo señalar que mi madre tenía normas estrictas en lo que respecta a relaciones de personas del sexo opuesta. Su fervor era tal que en oyendo rumores de que en Baitoa se podía tener algo que se pareciese a un próstibulo, se encargaba de reunir  otras damas para detener tal actividad. Y mi madre no tenía pudor en insistir en la búsqueda de Dios al dirigirse a alguna chica que supiese que "vendió". su cuerpo. Pero no se limitaba a eso. Si alguna chica extraña a nosotros, hermosa o no, entraba a nuestra casa ninguno de sus hijos varones se podía dar el lujo de adminar sus atributos femeninos. "Del momento que una mujer entre en esta casa esa mujer es hija mía y hermana de ustedes", nos espetaba.

  Y, ¿que taĺ si observaba a una sobrina o ahijada "sosteniendo" la mirada, o coqueteando, con un joven ?. En tales casos era mejor que a la víctima de tales reproches se la tragase la tierra, pues un chapuzón de consejos y de como comportarse le caía inevitablemente.

  Pero nínguna de estas normas eran aplicables a su sobrina Bélgica. Más tarde, pasando los años, y con la confianza natural que da el tiempo, le pregunté a mamá, el porque de sus indulgencias con Bebé, como llamamos a Bélgica, su respuesta fue simple: "Bélgica fue siempre sincera y franca con todos". Y es que Bélgica, con mucha picardía controlaba con su actuar y su conversar a todos sus admiradores. Y luego contaba a mi madre, todo lo ocurrido. Y siempre finalizaba, ¿tía, usted cree que lo hice bien ?. En resumen, era un encanto para mi madre, la hija que siempre deseó tener.

 Se comprenderá que la llegada de Bélgica transformaba no sólo nuestro hogar, sino toda la vida social de Baitoa.
  
La mañana se la pasaba con nuestra máquina de coser, de marca Singer, cortando y preparando vestidos, cortinas y disfraces para algún baile, obra de teatro a escenificar en el Club o para alguna persona de su cariño. En la tarde convocaba una tropa que descendía al rio desde el Poblado y los Callejones de los Núñez, principalmente, junto con todos los visitantes para disfrutar del río que proporcianaba vida y diversión a toda la comunidad. Y en la noche junto a los hijos de la familia de Ramona Fernández se preparaban obras de teatro siguiendo la tradición que nos dejo Luis Mercedes Miches, alias Macario, artista de alcance nacional. Las guitarras lanzaban sus acordes al aire acompañadas de canciones de moda o algunas que remedaban otras más conocidas, como por ejemplo la canción de Juan Lockward Santiago, se convertía en Baitoa.

   Y luego los bailes. !Y que bailes !. Y tome en cuenta que la admiración viene de mi, alguién que nunca aprendió a mover los pies.

  Siempre fue la tradición en Baitoa que las actividades culminantes se celebrasen en el Poblado. Pero Bélgica logró cambiar un poco las cosas. Siendo el alma de las fiestas, por su iniciativa el tradicional palo "ensebao" fue colocado al frente de, y patrocinado por, el negocio de mi padre en una ocasión.

  Pasado el tiempo Bélgica  tuvo título universitario y se casa con Manuel Almonte de Jánico y en rol de mujer casada ya no eran tan extensas sus visitas a mi casa.  Y al yo vivir unos años en Santo Domingo, insistía en que debía vivir en su casa. De hecho, durante algunos meses, fui huesped de su familia. Así la conocí a más profundidad. Era verdaderamente mi hermana mayor.

   Salí del país por varios y largos años. Al regresar fue uno de mis pasos obligatorios visitarla en su casa y negocio que tenía en la Nicolás de Ogando en Cristo rey.

  Tenía entonces dos nuevas pasiones. Su trabajo pastoral en la parroquia de Cristo Rey y su dedicación al PLD, partido minoritario entonces pero con esperanzas de un nuevo futuro.Y tal era su dedicación en ambas áreas que no hacia distinción entre una y otra. En la parroquia de Cristo Rey era una lideresa en la catéquesis y, por ende, la organización de encuentros con los sectores empobrecidos de la barriada para lograr el acercamiento más estrecho a la iglesia y al PLD. No era extraño que en charlas sobre la necesidad de prepararse para recibir un sacramento lo mezclase con la necesidad de asistir a una actividad del PLD. Claro que tenía sobre su accionar, encuentros enconados con el cura párroco y se sentía extrañada de que le llamasen la atencion. 

  En más de una ocasión me habló de realizar encuentros familiares en los que participaría un dirigente del PLD de nombre Leonel Fernández con orígenes en Baitoa. Así oí por primera vez el nobre de quien sería luego candidato, junto a Juan Bosch a la vice-presidencia de la república. Y aprendí que don Antonio  Fernández tenía un hijo con nombre dado a un tío que bien conocíamos en Baitoa.

  Por ello, cuando años más tarde Rubén Díaz me pidió su colaboración en realizar encuentros de baitoeros de diversas generaciones durante las fiestas patronales y al pensar en personas que nunca nos habían visitado en estos encuentros, fue natural en pensar en contactar a Bélgica Pérez, Grace Núñez, Agliberto Peña y otros en Santo Domingo. Buscamos contactos por Salcedo, Bonao, Santiago, además de  Santo Domingo, y en cada lugar se logró catalizar el primero de otros encuentros más. De todas formas así fue la forma en que se contactó a quien luego sería presidente de la República para que nos agradase con su visita.

  Y esa visita del descendiente baitoero es impòrtante en el relato.

  Habiendo presentado mi primera Bélgica, pienso a continuación recordar quién fue Fello Núñez en Baitoa.

  Rafael Núñez en su juventud  se distinguió por su elegancia y podía ser el alma de una fiesta en Baitoa o fuera de ella. Era infatigable. Tengo constancia de como a finales de los años 20 del siglo pasado Fello Núñez no tenía problemas en trasladarse en caballo para participar en actividades fiesteras en Licey. Pero con el tiempo se convierte en el mejor exponente de las fuerzas conservadoras en la comunidad e intermediario entre el hombre común y corriente de la comunidad y los factores de poder en el país.

 Hay dos hechos en la vida de don Fello que merecen relatarse.

  Durante la contienda bélica de 1965, Vidal el hijo de Toño Núñez afirmó haberse encontrado con un grupo armado en la cañada que cruza por unos terrenos que tenía su padre en la Caleta, cercana a los Limones. Fue Fello Núñez quien interrogó al mozalbete Vidal y con él se trasladó al lugar señalado como punto de avistamiento del supuesto grupo armado. Don Fello descartó tal presencia con lo que evitó a Baitoa una ocupación por parte del ejército y las consecuencias impredecibles que de ella se pudieran derivar.

  Tal cosa ocurrió cuando en 1947 Gustavo Pineda, padre de Ralph Pineda,  regresó a Baitoa después haber participado en los teatros de guerra europeo como soldado norte-americano durante la segunda guerra mundial. Allí alcanzó el grado de capitán de ejército.

   Se le ocurrió a Gustavo en una ocasión, habiendo ya viajado en múltiples ocasiones con el senador Doroteo Ródriguez, hermano de Juan Rodríguez, hacia Santo Domingo. Ignoraba Gustavo Pineda que estos dos hermanos estaban separandos sus caminos del tirano Trujillo.

  No sabemos, pues, porque razón, estando en Baitoa, se colocó su uniforme de capitan y se presentó con tal ropa al cuartel de la policía donde relató a los presentes que su grado lo ganó en combate armado, no como los militares dominicanos. Se interpretó que su alusión podía abarcar al Bemefactor de la Patria de entonces, así que la información movilizó soldados a Baitoa. Logicamente, siendo avisado a tiempo, Gustavo Pineda se retiró por las lomas hasta llegar a Rio Verde y de ahí tomó el camino de regreso a New York.

  Esa situación la pudo evitar, pues, Fello Núñez en 1965. 

  El otro accionar de Fello Núñez también ocurrió en el mismo período de conflicto bélico.

  Juan Gil, ciudadano español residente en Santo Domingo en área cercana al frente de batallas, casado con Olga Núñez, baitoera hija de Talo Núñez, decidió trasladarse a Baitoa para alejarse de la zona de conflicto.

   Pero en Santo Domingo existía un dominicano de nombre Juan Gil, también, que trabajando en la empresa suministradora de agua potable de Santo Domingo quien tomó la medida de cortar este servicio a las tropas aliadas a los extranjeros que tenían su cuartel en San Isidro. Enseguida se desató una cacería contra Juan Gil, y parece que a todo el que así se llámase.

  El cabo de policía de puesto en  Baitoa, cuyo nombre no me viene a la mente, pero que dejó tan mal sabor en nuestra comunidad, dió parte al ejército en Santiago para que se encargase del Juan Gil que había encontrado en el lugar donde estaba de servicio. Ya sabemos lo que pasaría.  Pero la información llegó a oídos de Fello Núñez que en una noche lluviosa de mayo tomo la osada medida de, en sendos caballos, trasladar al perseguido, aguas arribas del arroyo Baitoa, hasta hacerlo llegar a Bonao. Los que conocemos el comportamiento del arroyo Baitoa en noches de mayo bajo lluvía sabemos lo que pudo haber sucedido en el escape. Pero toda la escapada fue exitosa.

 Luego, durante los primeros gobiernos de Balaguer don Fello Núñez parecía tener contacto directo con el presidente, o "Malaguei"  como le llamaba él. Pero si hablamos de don Fello es para  introducir al primero de nuestros personajes en conflicto: su hijo Papito Núñez.

Pero eso lo hacemos en la próxima entrega....
Artículo by: Ramón Felipe Núñez

viernes, 5 de octubre de 2018

Baitoa en 1927: progresando / Lo que no sabías sobre Baitoa..

Hoy es Baitoa un pueblo que languidece. Triste es reconocerlo. Pero hace 88 años Baitoa era una de las poblaciones más pujantes del país. Sus pobladores sabían cómo querían forjar su futuro.


En un resumen de los meses de Febrero a Abril de 1927 podemos lograr una visión de la vida y el desarrollo de nuestra comunidad.
Quiero comenzar por lo más importante que se relata ya en Febrero, pero es una constante durante los meses que siguen. Nos referimos al programa que el Club "Unión y Progreso" presentan:
a.- Proveer al templo con bancos y su calzada
b.- Lograr la instalación de un sistema de teléfonos en Baitoa
c. Realizar mejores en el cementerio.
d.- Terminar la carretera
e.- Celebrar el certamén de simpatía para el 16 de Agosto
Tremendo programa!. De una institución que, según me relató Agustín Fernández comenzó con un nombre un tanto extraño: "El Guararé". Y este término no puedo sino relacionarlo con la ciudad de Guararé en Panamá y su música contagiosa. Es decir, la juventud, pues Agustín era un adolescente entonces, veía en la institución la diversión. Pero personas de más visión como nuestra profesora Doña Africa nos relató que el Club surgió por iniciativa del padre Román mientras estaba al frente de la parroquia allá por el año 1922.
Obsérvese sino la composición de Junta Pro-Teléfono. Presidente Ramón Pineda, Tesorero Jose Ramón Fernandez, Elisa Reyes secretaria y vocales Leopoldo Núñez, Juan María Fernández y Gabriel Franco. Baitoa consignó la ayuda recibida por los comerciantes de Santiago Daniel Espinal, Carlos Bello y Don Narciso Elias. Pues sí, Baitoa tuvo teléfono a la par con las ciudades más avanzadas del pàís, y Cuca Pineda fue la primera encargada de hacer conexiones.
Y porqué la carretera ?. A Baitoa se había llevado un automóvil, para deleite de sus habitantes para las fiestas patronales de 1922. Pero para llegar a Santiago se tenía un camino de pezuña. Sólo para caballos. Siguiente la ruta Boca de los Rios, Lopez los Jazmines Santiago.
Y Baitoa sigue su vida y al tiempo que se empeña en cumplir con sus programas de desarrollo seguía su vida productiva.
Baitoa recibe al mejor artista que tiene el país en esa época Luis Mercedes Miches que prepara con la juventud las llamadas veladas. Se preparan tales espectáculos en el Club, pero también en casa de de Neney Franco tienen actuaciones y baile donde descuellan Africa Núñez, Maura Fernández, Ninita Núñez, Girita Adames, Laura Franco y Herminia García. Como igual se lucen en casa de José María Pérez ls jóvenes Maura Fernández, Panchita Martes, Rosita Arias y Ramona Fernández.
Es bueno recordar que Macario estuvo enamorado de Baitoa y allí expresó sus cuitas de amor. Pero .. dejemos eso así.
Par febrero Baitoa tiene Presbítero: Manuel de Jesús González. Sus comerciantes como Ramón Coizeau, Juan Isidro Núñez, Herminio Franco, Arturo Pérez viajan para sus negocios a Santiago. Leopoldo Núñez viaja a Moca para los mismos fines, igual que José Ramón Fernández que marcha hasta San Francisco de Macorís.
Sus estudiantes como Neftalí Núñez y Nicanor Fernández viajan a Santiago para profundizar sus estudios.
De Nueva York regresan para esta fecha Abraham Núñez y Blas Ramírez. Pero este último se establece ya en La Vega
Y de sus maestras, que decir. Agustina de Núñez y la señorita Nina Genao regresan para esta fecha de Santiago. La primera dirige la escuela de Baitoa, la segunda la escuela de La Lima. Doña Africa - o debemos decir señorita Africa imparte docencia en la Zanja. 
Y de ahí creó un nuevo mundo. By: Ramon Felipe Nunez

martes, 28 de agosto de 2018

Cápsula de nuestra historia baitoera: Dr. Alberto Pineda

EL DOCTOR ALBERTO PINEDA VARGAS NACIÓ EL DÍA 15 DE FEBRERO DEL AÑO 1937 EN LA CIUDAD DE NUEVA YORK.

ÉL ERA HIJO DEL SENOR POLIBIO PINEDA PEREZ Y SU ESPOSA CARMEN VARGAS COLLADO, QUIEN ERA HERMANA DEL SENOR TEOFILO VARGAS COLLADO (TOLO).  ELLOS ERAN NATIVO DE LA SECCIÓN DE LLERVA DE CULEBRA, SABANA IGLESIA, SANTIAGO.

EL SE GRADUÓ DE DOCTOR EN MEDICINA DE LA UNIVERSIDAD DE ROMA, ITALIA.  SU ESPECIALIDAD ERA GINECOLOGIA Y EL TRABAJABA EN EL HOSPITAL ST. JOSEPH EN PATTERSON, NEW JERSEY.  ALBERTO HA SIDO UN PRIMO MUY QUERIDO POR LA FAMILIA PINEDA.
Envia: Ralph Pineda (Tavito)

jueves, 12 de abril de 2018

RALPH PINEDA , me envia este interesante dato, de gente de Baitoa.

SEÑOR RUBEN DIAZ:
QUERIDO AMIGO;

LOS SEÑORES 1 - VIDAL ARISMENDI PINEDA PEREZ (PADRINO MENDO), 2 - JUAN CRISÓSTOMO MARINO NUNEZ FRANCO (MARINO), 3 - JOSE LIBERATO NUNEZ HERNANDEZ (TIO LIBERATO), Y 4 - ELIAS NUNEZ PEREZ FUERON LOS VERDADEROS PIONEROS QUE SE ARRIESGARON SALIR DE BAITOA Y LA LIMA, BAITOA PARA BUSCAR NUEVOS HORIZONTES ECONÓMICOS EN SUS VIDAS.

1 - PADRINO MENDO PINEDA - ES CONSIDERADO COMO EL VERDADERO AUTOR INTELLECTUAL DEL MOVIMIENTO 
         DE LOS BAITOEROS IR A LA CIUDAD DE NUEVA YORK.  ÉL Y MARINO NUNEZ FUERON LOS PRIMEROS 
         BAITOEROS EN IR A NUEVA YORK EN EL AÑO 1925.  ELLOS VIVIERON EN LA CASA DEL SENOR ABRAHAM
         BUENO EN LA AVENIDA MADISON Y LA CALLE EAST 102 EN MANHATTAN.

2 - MARINO NUNEZ - ACCOMPANIO A PADRINO MENDO PINEDA EN EL VIAJE A NUEVA YORK EN EL AÑO 1925.

3 - JOSE LIBERATO NUNEZ HERNANDEZ - EN EL AÑO 1928 EMIGRÓ DESDE LA LIMA, BAITOA, SANTIAGO A 
         MONTELLANO, SALCEDO PARA EXPLORAR NUEVAS OPORTUNIDADES ECONÓMICAS.

4 - EL SENOR ELIAS NUNEZ PEREZ - TIO ELIAS - POR DISPUTAS FAMILIARES FUE QUE TIO ELIAS SE FUE PARA BONAO.  ÉL SE HABÍA DIVORCIADO DE SU ESPOSA Y PRIMA HERMANA TIA NINA PINEDA PEREZ Y ESTABA
VIVIENDO CON LA SENORA EFIGENIA GONZALEZ, LA HERMANA DE FLORINDA GONZALEZ.  TIO ELIAS Y EFIGENIA TUVIERON 4 HIJOS: 1- ELIAS (ELIITA), 2 - SEBASTIAN, 3 - SALOMON, Y 4 - MARIA.  DECÍAN QUE SALOMÓN ERA HIJO BIOLÓGICO DEL SENOR JUANITO PEREZ VARGAS.  (JUANITO PEREZ EL DE LA ZANJA).  EL SENOR ELIAS NUNEZ SE CONSIDERABA UNOS DE LOS HOMBRES MAS RICOS DE BAITOA EN EL AÑO 1926 CUANDO ÉL LE VENDIÓ 500 TAREAS DE TIERRA AL SENOR JUANITO PEREZ.  PARTE DE LA LOMA DE LEOPOLDO SE LA VENDIÓ A SU HERMANO EL SENOR LEOPOLDO NUNEZ PEREZ.  EL CASO DE TIO ELIAS NUNEZ FUE MUY DISTINTO A LOS CASOS DE LOS OTROS 3 PERSONAS.  ME DESPIDO.
SU AMIGO,
RALPH PINEDA  (TAVITO)